Consideraciones sobre la conmemoración del 25 de Mayo

25 de Mayo
 
 
El día 25 de Mayo los Argentinos recordamos la revolución de Mayo, que daría inicio a la independencia del hoy conocido territorio argentino. Es probable que un sentimiento de nacionalismo, de saber que pertenecemos a un selecto grupo circundado por un territorio arbitrario que marcamos con sudor y sangre, nos invada. Y tal vez, comprensiblemente, con justa razón.
 
Los eventos de la Revolución de Mayo se sucedieron durante el transcurso de la Semana de Mayo, entre el 18 de mayo, fecha de la confirmación oficial de la caída de la Junta Suprema Central, y el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta. La declaración de independencia de la Argentina, propiamente dicha, tuvo lugar posteriormente durante el Congreso de Tucumán el 9 de  julio de 1816.
 
Sin embargo desde el Movimiento Zeitgeist quisiéramos recordar que, históricamente y en la actualidad, las naciones son únicamente divisiones imaginarias y arbitrarias, que cumplen como función la administración de los recursos e intereses de un conjunto de una población. Tal aseveración no entra dentro de la falsa dicotomía bueno/malo. Es necesario comprender las condiciones que devienen en su existencia.
 
Dentro de un sistema monetario, cada individuo que conforma una sociedad necesita competir en "El Mercado" para obtener los recursos que necesita para vivir. Este mecanismo subyacente justifica y perpetúa la necesidad de esquemas organizativos sociales para establecer las reglas de interacción entre las personas. Extrapolando a un gran número de individuos, la justificación para lo que denominamos "Estado Nación" o "País", se torna evidente. Es, lamentablemente, una entidad necesaria en la puja por los intereses, en la misma forma en que un sindicato mostró ser una medida eficaz para regular la interacción entre empleados y empleadores. Si no estuviera, aquellos que rápidamente obtuvieron, por diversos motivos, una ventaja diferencial con respecto al resto, tomarían irremediablemente ventaja por sobre aquellos que no tuvieron las mismas condiciones iniciales.
 
De todos modos, no tiene porqué ser, por siempre, necesariamente así. La causa fundacional del estado en que se encuentran las sociedades actuales, en cuanto a pobreza, enfermedades, desigualdad, violencia y opresión, no se encuentra simplemente en un país, un empresario, un político, una persona o una corporación, asociadas al "mal". Son producto de un esquema subyacente al cual, cada una de estas entidades, se adapta de la mejor forma que puede. Si todas ellas desaparecieran automáticamente, sin que se modificasen las condiciones actuales, nuevos esquemas similares simplemente volverían a aparecer.
 
Finalmente, hoy festejamos el inicio del proceso a partir del cual nos hemos liberado del yugo de la opresión y explotación de otra nación. A saber, España. Sin embargo, no nos hemos librado de la dependencia de intereses económicos internacionales, variables en el tiempo, cuyas fluctuaciones condicionan la vida de todos y cada uno de nosotros. Continuamos siendo esclavos de condiciones y amenazas foráneas, sostenidas en la competencia de unos con otros. Competencia de países, de corporaciones, de políticos, de otras personas, luchando por obtener ventaja por sobre los demás, a costa del sufrimiento, derrota, empobrecimiento e incluso muerte, de otros.
 
Mientras la escasez se pondere por sobre la eficiencia y la abundancia, el beneficio personal a costa del perjuicio del otro sea la medida socialmente aceptada del éxito y la competencia por la subsistencia en lugar de la cooperación entre seres humanos rija la interacción entre la población, divisiones arbitrarias, sean Estados, Corporaciones, Clases, Castas u otro tipo de sistema de organización, continuarán siendo "necesarias", sin verdadera razón.
 
"Somos UNA especie, luchando por sobrevivir en un mismo y único planeta."
 
 

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